El por qué de la partida de los Giuliano (parte II)

Hacia la época en que mi bisabuelo Gio Battista Giuliano tenía 10 años y vivía con su familia en Barge, el Piemonte estaba dejando de ser lo que era para transformarse en otra cosa. Hasta ese momento, casi la mitad de la población se dedicaba a tareas agrícolas y sólo un 20% vivía en centros urbanos.

Del gran conjunto de piamonteses dedicados a la agricultura, muchos de ellos eran pequeños propietarios de tierra. En este sentido, la región de Piemonte se diferenciaba, por ejemplo, de la Lombardía: mientras en esta región existía un propietario cada 17 habitantes, en Piemonte, esa relación era de 1 cada 7. Esta relación aumentaba en las Provincias de Cuneo y de Alejandría en donde existía un promedio de un habitante cada cuatro hectáreas, contra uno cada quince en la Provincia de Novara, que integraba el polo agrícola exportador Novara-Vercelli, mucho más modernizado, con mayores tasas de rendimiento y en el que imperaba el sistema de arrendamiento de tierras.

Para la época, la población del Piemonte iba en constante crecimiento y la posesión de la tierra en constante fragmentación, proceso que se veía acompañado por una creciente y muy acentuada presión tributaria la cual, si bien destinada a obtener fondos para financiar obras de infraestructura necesarias, terminaba impactando más que negativamente a los productores más pequeños.

Hacia 1870, la situación económica de Italia se ve agravada por una caída en los precios de los productos agrícolas, factor que si bien en Piemonte no incide tanto como en otras regiones, se suma a los ya existen procesos de degradación originados en la fragmentación de la propiedad y en la carga tributaria, con más el remanente social dejado por años de conflicto político y armado vinculado al proceso de unificación italiana.

En 1872, Bautista sigue viviendo en Barge, como lo demuestra el libretto que registra su incorporación al 2° Reggimento Artiglieria, Squadrone Bosio de la 1° Compagnia de Cuneo.  No así Sebastiano Giuliano, su presunto hermano mayor, que para 1872 ya estaba instalado en Cavour con su primer hijo nacido en esa Ciudad.

Hasta donde sabemos, la familia Giuliano venía instalada en Barge desde hacía varios años... El primero de los Giuliano detto Boneva que habría nacido en esa comuna es una nieta del Chiaffredo Giuliano al que llamamos errante. Sabemos que de los hijos de este Chiaffredo, dos habrían nacido en Cervignasco: Sebastiano Antonio (1794) y Giovanni Battista (1796). Es evidente que en algún momento ambos se trasladan a Ruffia, porque allí nace la primera tanda de nietos del Chiaffredo errante (entre 1817 y 1823, aproximadamente) incluido mi tatarabuelo Chiaffredo, hijo de Sebastiano Antonio.
1823 es el año en que comienzan a nacer los nietos de ese Chiaffredo en Barge, lo que nos sugiere que tanto Sebastiano Antonio como Giovanni Battista se habían radicado allí. Allí permanecerán hasta, al menos comienzos de la década del 70.

Volvemos a la situación del contexto, leyendo:
"...se daban todas las condiciones para que la emigración creciese... las alternativas disponibles en ese momento eran muchas: dirigirse hacia los nuevos centros industriales del norte de Italia, recurrir nuevamente a los antiguos circuitos migratorios europeos u orientarse hacia los nuevos destinos americanos..."
Dicen que para ese momento la Argentina presentaba varias ventajas desde la óptica de familias como la de mi tatara y bisabuelo: mucha tierra disponible para trabajarla y posibilidades de hacerlo con los mismos conocimientos y técnicas que empleaban por ese entonces en Piemonte, incluido hacerlo como empresa familiar.

Con el tiempo me he dado cuenta que nuestros Giuliano corrían, en este sentido, con dos ventajas. La primera: venían con dinero como para comprar tierras, lo cual, por ese entonces, era una rareza. En el libro que citamos mencionan una encuesta realizada por el gobierno italiano en el año 1884 en la que según lo informado por los Sindacos, sólo algo más del 10% de los emigrantes tenía dinero para el pasaje y más de trescientas liras; más del 60% sólo tenía dinero para el pasaje.
Pero la segunda y mayor ventaja de todas, era que dominaban el arte de la agricultura. Esto lo decimos no sólo porque al bisabuelo le entregaran un certificato de buona condotta y conoscenza dell' agricoltura antes de partir, sino por la larga trayectoria de los Giuliano en el manejo de instalaciones agrícolas y su fuerte vinculación con las tenutas productivas vinculadas a la Abadía de Staffarda. Al menos, por un período de doscientos años :)...

Fíjense que éste no es un dato menor. En una nota salida en el Diario El Litoral del 22 de abril de 2006, dedicada a narrar parte de la historia de los Toia (familia que se radicó en Montes de Oca y que están emparentados con los Giuliano) leemos:
"...entre las localidades de Villafranca y Cavour, provincia de Torino, en el Piamonte italiano... un 30 de junio del 1799 nació Juan Lorenzo, mi tatarabuelo... durante una estadía en Cavour, Juan Lorenzo conoció a Ángela Martino, una joven de apenas 17 años, con quien contrajo matrimonio... Apenas ocho años después del nacimiento de su último hijo, el 23 de mayo de 1862, dejó de existir Juan Lorenzo Toja. Años más tarde, el 11 de febrero de 1868, Ángela con seis de sus hijos se marcharon de Villafranca hacia Revello, provincia de Cuneo. Su destino: la Abadía de Santa María de Staffarda...El mismo día 12 de febrero, toda la familia Toja ingresó a la antigua Abadía para desempeñar tareas agrícolas. Durante casi un año estuvieron viviendo y trabajando en este sitio, quizá ya con sus mentes puestas en América, dado que en este lugar se perfeccionarían en todo lo referente al manejo agrícola. Hacia mediados del otoño, el 11 de noviembre, abandonaron Staffarda con rumbo a Saluzzo..."
Finalmente, en 1870 la familia Toja/Toia emprendería su viaje a América.

Es entre 1873/1879 que mi bisabuelo se instalaría en Villafranca Piemonte, ciudad cuyo Síndaco le extendería el Certificato que mencionamos más arriba y cuya copia acompaña este post.

No dejo de pensar la trascendencia del papel que cumplió la Abadía de Staffarda. Evidentemente no sólo en la vida de los Giuliano. Pensemos que, como los Toia, deben haber habido tantas otras familias en situación similar en esos momentos, buscando acrecentar sus ventajas comparativas antes de emprender el camino hacia la América que los vería llegar como contadinos.

Pueden leer el post anterior sobre el tema de la partida de los Giuliano a Argentina aquí.

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